¿Cuál es tu percepción de la vida?

por Angie Navarrete

A veces muchos nos preguntamos qué es la vida. ¿Por qué somos infelices si nosotros no pedimos nacer?, ¿por qué hay dolor, sufrimiento o cosas así? Casi siempre podemos percibir el daño que nos causa este mundo o lo mal que estamos, así como los problemas que tenemos.

Pero ¿Cuándo estamos felices? ¿Por qué sonreímos? ¿Por qué podemos llorar de alegría? Eso es lo que debemos conocer ahora para eso estoy escribiendo esto para reflexionar desde este punto de vista. El enfermo de cáncer no pidió estar así y, sin embargo, disfruta cada día como si fuera el último y el que tiene salud y está en plena juventud prefiere estar borracho drogado con amigos.

La vida es mágica viéndola en diferentes puntos de vista, no siempre es buena, tampoco siempre es mala. Por eso debemos sonreír día con día, es un mal día; no una mala vida. Pero no hablaremos de lo malo que pasó en la vida de las personas ni en nuestra propia, solo mencionaremos lo bueno, lo que nos hace felices, por lo menos para la mayoría de las personas. Cosas buenas como poder disfrutar un chocolate caliente en tiempo de frío, lo bueno de correr bajo la lluvia con tus amigos, lo bueno de poder darle un gran abrazo a tus padres y decirles lo mucho que los amas. Es un placer, es lo mejor que podemos tener. La belleza de poder amanecer un día más; levantarte a tu ritmo, despertar de ese sueño que te derrumba en el que quieres seguir descansando y cuando te levantas poder quedarte sentado meditando porque dormiste tan tarde; caminar hacia el baño con tranquilidad, abrir la regadera y que esa agua fría que sale al principio te congele al grado de querer salir corriendo, pero cuando el agua caliente corra por tu cuerpo poder quedarte ahí horas sin medir el tiempo hasta que reacciones y sepas que debes salir inmediatamente al trabajo o a la escuela. Desayunar, sentir que los alimentos son los más ricos del mundo, esa satisfacción de comer unos chilaquiles verdes calientes con queso y un buen jugo de naranja, salir de tu casa y que el viento sople sobre tu cara, respirar aire fresco, sentir esa brisa que choca contigo cuando vas caminando. Poder ver a las personas que más quieres: a tus padres, a tu esposo, novio o prometido, a tus amigos, que son parte esencial de la vida. El poder caminar bajo un día nublado y ver que el sol no molesta en cierto punto. El esperar a una persona con tanta paciencia y cuando llega poder mirarla y abrazarla, esto es algo que la vida te ofrece pero que a veces no podemos valoramos. Cada cosa que hacemos, cada cosa que expresamos, que sentimos, que tocamos, deja un poco de vida en nosotros cada vez que respiramos y pestañeamos o cuando cerramos un poco los ojos para descansar… ese alivio es mágico, tan mágico que se puede expresar aunque a veces se nos haga un poco rutinario, pero es algo tan perfecto que a veces no lo sabemos valorar o apreciar.

La felicidad está al alcance de todas personas, por que cada quien toma la decisión de ser infeliz o feliz. Pero ¿cómo sabemos qué la felicidad?, para cada ser humano ser feliz puede depender de muchas cosas. Reír, sin parar, alarga la vida; aleja nuestros malos pensamientos; ese dolor que sentimos en el estómago sin poder parar eso, eso es felicidad. Felicidad mágica que convertimos en recuerdos, en ocurrencias. La felicidad nos lleva de la mano a lograr nuestras metas y todo lo que nos proponemos en la vida.

Qué aburrido sería no tratar de ser feliz, pero muchas personas vivimos al día, vivimos una anécdota hora tras hora, minuto a minuto, así perdemos de vista que la felicidad está tan cerca de nosotros como salir a observar las nubes, tan cerca como salir a caminar por el atardecer, tan cerca de poder correr y sentir el cansancio sobre tu cuerpo cuando la respiración se agita y sientes que el corazón te va a estallar.

Sin embargo, no podemos olvidar todo lo que nos afecta, toda esa gama de problemas que invaden algunos días nuestros pensamientos, todo lo que nos asecha a sentirnos vacíos, solos olvidados, con miedo… toda aturdición que tengamos siempre nos va a dañar. Es como cuando una persona que tanto amas y llegas a querer con gran locura, porque es la forma tan perfecta de amarlo o comprenderlo, simplemente decide marcharse, sin ver el daño, sin notar la ausencia, así es sin más la vida, cambia dando golpes bajos y altos, o tal vez como cuando pierdes a una persona tan cercana: te dolerá, dolerá demasiado porque no sabrás cómo actuar, porque era esencial en tu vida, porque no se puede desacostumbrar de alguien así repentinamente; pero la vida no es algo por lo que pagamos no es un premio, no es algo que tengamos medido, es una bendición que debemos valorar aunque algunas personas no lo vean así; pero son experiencias que esa misma vida mágica nos da, las debemos de tomar con madurez, enfrentarla con las mejores armas; es tan precisa, aprender de ella es lo mejor, aprenderemos más de esto porque tal vez hemos fracasado o hemos llegado a perder algo de suma importancia para nosotros pero aprenderemos tanto a pesar de las pruebas y serán menos dolorosas, serán incapaces de derrumbarnos como lo hicieron las anteriores, tomaremos todo con más tranquilidad sin ponernos en otra órbita que no lleguemos a comprender.

Así la vida, como había mencionado, tiene bajas y altas; momentos tan llenos de vida, en la gloria, momentos tan vacíos con ganas de salir corriendo, que nadie pueda verte tocarte, ser invisible. Nadie dijo: Es fácil vivir; no tenemos un manual de vida y muchos de nosotros vivimos el día, sin tomar en cuenta el pasado i el futuro esa es la mejor forma de estar bien con nosotros mismos, porque si olvidamos el pasado, olvidamos todo, todas las experiencias malas y buenas, si vivimos el presente de la mejor manera, experimenta más cosas nuevas de nuestro beneficio y no nos preocupamos por el futuro por el qué pasará mañana, el mañana es insólito.

Escribir a veces nos lleva a un asunto teórico que debemos seguir, pero en realidad es fácil si uno quiere, es fácil si uno deja sentir la expresión de su ser, si dejamos que se manifieste y dar una excelente obra al mundo sin preocuparnos por el mundo. Una magnífica obra para nosotros mismos que eso es mucho más complaciente que escribir para alguien más, porque no nos tenemos que preocupar por el qué dirán o el por qué de cada situación solo las palabras se verán reflejadas en el papel, sin afectar a nadie. Escribirás no para todas las personas sino para quienes entienden tu mente, tu lenguaje o que están en la misma sintonía que tú. Y esto ocurre cuando vivimos, cada quien es autor de su propia historia, cada quien quiere y merece lo que tiene porque por las cosas que nosotros luchemos son las que se reflejarán en nuestro camino. Debemos vivir para nosotros mismos no para satisfacer el gusto de la gente o para crear amistades o para sentirnos incluidos en un lugar, no. Hay que hacer lo que nos gusta, sin afectar a los demás, sin afectarte a ti mismo, sin hacer infeliz a otras personas no hay que ser egoístas y solo preocuparnos por nosotros mismos; siendo feliz con lo que vives y expresas, sin preocupación, sin temor, sin rencor, sabiendo perdonar para que la felicidad esté al máximo en tu vida. El perdón es algo que muy pocos poseen, es poderoso, pero si lo tienes es algo extraordinario, que te llena, porque esa felicidad que encontrarás con el perdón de alguien se te saldrá por los poros y podrás contagiarla. Porque primero tienes que ser feliz tú para dar felicidad a las demás personas, porque de la forma que pienses vas a ser tratado. Porque así encontrarás a alguien que te aceptará, se conectarán sus mentes y podrán hacer cosas inimaginables. Y dejemos de preocuparnos por las demás personas; claro está en que no podremos cambiarlas, y que debemos cambiar nosotros para poder ayudar, que de esta manera creceremos y si crecemos seremos diferentes a los demás.

Así se trabajará esta gran magia de sentir la vida, esa mágica sensación, de que haces bien las cosas, todo lo que hagas para ti y para los demás seres que existen es mágico porque sin pensar los ayudas más de lo que puedes imaginar. Es más fácil hacer las cosas bien, sin problemas.

Vida… el mejor regalo. La mejor bendición. El peor castigo. La condena perfecta.

¿Qué es para cada uno de nosotros? Solo necesitamos tiempo y algo de conocimiento para poder sentarnos y reflexionar en lo que tenemos, porque es algo tan maravilloso que dura tan poco y se esfuma tan rápido; se refleja en un segundo; se vive en un instante; hace vibrar con fines de felicidad; nos saca las entrañas de tanto hacernos llorar y perdura por la eternidad…

Y como diría nuestro entrañable poeta mexicano Amado Nervo

EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan solo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!