El arte de escribir

March 8, 2019

Es innegable el alcance que tiene la habilidad psicomotriz de realizar un trazo en un papel, pues desde que entramos al nivel más básico de la educación académica, se nos enseña a dibujar grafías que conllevan posteriormente a emitir mensajes bien estructurados, congruentes y gramaticalmente correctos.

Está por demás recordar, que la propia humanidad divide su prehistoria e historia justamente con la aparición de la escritura, recordando que la escritura cuneiforme en las civilizaciones antiguas, define a las primeras manifestaciones de la lengua escrita. Todo el extenso proceso y sus modificaciones, han llevado a conformar nuestro alfabeto, las reglas gramaticales y los innumerables tipos de textos que existen, y todos desembocan en el mismo objetivo: leernos. Que alguien nos oiga, que la solicitud sea atendida, que el informe sea presentado, que la actividad académica tenga su puntaje, que el juez beneficie la demanda, que haya aprobación del proyecto, que promuevan el postulado, que consuman del producto o negocio, que publiquen la noticia, o en el mejor de los casos, que galardonen a los excelentes con el premio nobel de literatura.

Cuánto se ha diferenciado la lengua oral de la escrita, sobretodo porque el hablar es para casi todos, pero el escribir sólo para aquellos que dedican atención y esmero en su mensaje. Podríamos recordar algunas de estas grandes diferencias, que bien valen la pena tenerlas presentes al momento de iniciar un texto:

La lengua escrita no está referenciada a un contexto o precedente específico, puedes partir o iniciar de donde quieras.
Tiene un número ilimitado de receptores, bien sea que lo publiques en las redes sociales o en un libro, nunca sabrás hasta dónde llegará el impacto de tu mensaje, recuerda que puede perdurar varios siglos después de ti.
Requiere de una estructura gramatical esmerada, pues no puedes escribir como piensas. Necesitas orden, unidad y coherencia.
No permite interrupciones, por ello, puedes explayar y desmembrar tus ideas tal y como las quieres soltar, pues no habrá quien venga a detener o pausar tu mensaje con interrupciones.
Necesita una planeación y organización de manera anticipada, no podemos ser simultáneos al pensar y escribir, sino que con antelación debemos prever qué queremos exponer; por tal razón, se le añade el beneficio que debemos autoreflexionar a profundidad lo que hemos de difundir.
Se expresa a través de signos gráficos, tendremos que reconocer todas las propiedades ortográficas del idioma en que transmitimos nuestro pensamiento. Sólo los ciegos no podrán juzgarte la ortografía.
Las modificaciones, en el caso de que las hubiera, requieren una reelaboración del escrito y posteriormente su actualización ante los lectores. Por tal motivo, considera que una corrección no será inmediata y debes revisarlo las veces que sean necesarias.
Algunos dan cuenta de lo que saben y conocen sólo si hay un micrófono, pero si se trata de dejarlo escrito, abandonan o desertan, porque no es una habilidad que desarrollen con la misma eficacia que hablar.
Requerimos entonces, de desenvolvernos en esta área de la lengua, no tanto para abonar al patrimonio cultural, histórico o artístico, sino para que nuestro ejercicio como estudiantes y profesionistas sea íntegro y cabal. Como mencionó Sir Francis Bacon “El leer hace completo al hombre, el hablar lo hace expeditivo, el escribir lo hace exacto”.
Demandemos de nosotros mismos, el mayor de los esfuerzos para atender nuestra escritura. Usemos diccionarios, correctores ortográficos, lecturas apropiadas al propio nivel cognitivo y podremos encontrar nuestra mejor versión en el arte de escribir.