Así como la lepra es repugnante, dolorosa y mortal, lo es el pecado, todos estamos muriendo poco a poco; como era el caso del leproso, podemos decir que el pecado nos mata  lentamente, la única manera de ser curados completamente es ir al Señor Jesús, quien es el único que nos acepta tal y como estamos.

Me impresiona tanto la historia del leproso, ya que esa condición era muy dolorosa para él, en todos los aspectos, ya que tenía que ser expulsado del campamento, era separado de su familia y  amigos, así es el pecado nos separa completamente de nuestro Dios, que trasladado a nuestro diario vivir, muchas veces actuamos como los sacerdotes, fariseos y demás personas hacia los pecadores, los vemos como seres repugnantes, evitamos acercarnos a ellos, los juzgamos por su apariencia y no por las circunstancias que los orillaron a vivir en pecado.

Vemos en esta historia que la fe movió al  leproso a ir a Jesús, así el Espíritu Santo es quien nos guía a nuestro Señor Jesucristo, para decirle si quieres puedes limpiarme, que palabras de fe, la única persona que no huye de nosotros es el Señor Jesús, él nos toca el alma, limpia nuestro pecado, dándonos una nueva vida.

1.- Si la salvación es un regalo, es decir un don inmerecido, ¿Por qué necesitamos acercarnos a Dios?

La justificación por fe, demanda fe para que pueda ser  efectiva esa justificación, es decir el pecador debe creer que Jesús es el único que puede perdonarle sus pecados y por ello es guiado por el Espíritu Santo a Jesús para ser salvo, por la justicia imputada por Cristo.

2.- ¿Que paralelo tiene la lepra con el pecado?

Los dos hacen una separación, la primera una separación de la sociedad, la segunda una separación de Dios, una es enfermedad del cuerpo y la otra del alma, una lleva a la muerte terrenal y la otra a la muerte eterna. La única cura o antídoto para ambas es Cristo.

3.- ¿Qué verdad encierra el hecho de que Jesús hubiera hecho callar al leproso  por su sanidad?

Muchas veces Jesús fue acechado por los fariseos, buscando  ocasión para tentarlo. En esta historia Jesús mandó callar al leproso para no afectar su ministerio, además ellos tendrían prejuicios para dar un veredicto justo al leproso, Jesús más bien estaba preocupado por el bienestar del leproso, para que al ver los sacerdotes su sanidad éste regresara al pueblo y gozará de una nueva vida con los suyos.

“El leproso fué guiado al Salvador. Jesús estaba enseñando a orillas del lago, y la gente se había congregado en derredor de él. De pie a lo lejos, el leproso alcanzó a oír algunas palabras de los labios del Salvador. Le vió poner sus manos sobre los enfermos. Vió a los cojos, los ciegos, los paralíticos y los que estaban muriendo de diversas enfermedades, levantarse sanos, alabando a Dios por su liberación. La fe se fortaleció en su corazón. Se acercó más y más a la muchedumbre. Las restricciones que le eran impuestas, la seguridad de la gente, y el temor con que todos le miraban, todo fué olvidado. Pensaba tan sólo en la bendita esperanza de la curación.”

DTG. ELENA DE WHITE, PÁGINA 228

“Jesús tenía otros objetos en vista al recomendar silencio al hombre. Sabía que sus enemigos procuraban siempre limitar su obra, y apartar a la gente de él. Sabía que si se divulgaba la curación del leproso, otros aquejados por esta terrible enfermedad se agolparían en derredor de él y se haría correr la voz de que su contacto iba a contaminar a la gente. Muchos de los leprosos no emplearían el don de la salud en forma que fuese una bendición para sí mismos y para otros. Y al atraer a los leprosos en derredor suyo, daría ocasión de que se le acusase de violar las restricciones de la ley ritual. Así quedaría estorbada su obra de predicar el Evangelio.”

DTG. ELENA DE WHITE, PÁGINA 229