El trabajo artesanal mexicano con estilo propio

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Guraparra

Guraparra se inspira en arte artesanal de los bordados hechos a mano, crear piezas únicas y diferentes para la mujer y el hombre contemporáneos que aprecian la cultura mexicana. Esta marca, se enfoca en promover la tradición y herencia cultural mexicana, desde un aspecto estético, moderno y actual, que pueda atravesar fronteras y ser apreciado por el trabajo. La amplia gama de combinaciones de colores, están hechos de acuerdo a diferentes gustos que van desde lo conservador a lo más colorido y audaz. La ropa tradicional es parte fundamental de la identidad mexicana. Cada prenda genera una fascinación por saber quiénes la elaboran y por qué, en qué regiones de México se fabrican, qué técnicas emplean para su elaboración, cuánto tiempo toma hacer una prenda. En conjunto, usar la prenda y el conocimiento que que se adquiere, hace sentir las raíces de México. Se Fabrican diferente calzados con un 100% piel de cabra, tanto la suela como el forro, ofreciendo confort, suavidad y duración. Es amigable con el medio ambiente, ya que el cuero es un producto natural por lo tanto es biodegradable y cuanto más personas usen zapatos de cuero, menos zapatos sintéticos se fabricaran en las plantas petroquímicas que originan la contaminación del aire y agua. El diseño del calzado, combinación de colores y su bordado, lo convierten en un accesorio versátil que se puede adaptar a diferentes estilos de vestir. Un estilo relajado, casual, contemporáneo o formal, pueden ser ideales para ser combinados con los zapatos artesanales, ya que sus colores y diseño empatan de acuerdo a variadas ocasiones con diferentes prendas y accesorios que hacen la diferencia.

Hoy en día hay una moda en bordado al que llamamos bordado mexicano. Se trata de un trabajo minimalista de lo que es cierto bordado en ciertas partes de México, en donde se usan hilos de colores y los motivos principalmente son de flores.

Las mujeres de la región otomí–tepehua se han ganado el prestigio internacional por el colorido y escenas de la vida rural que plasman con sus bordados en grandes manteles, carpetas o lienzos.

Los “tenangos”, como se conocen a estas piezas de manta bordadas con hilos de colores, donde decoran amplios espacios en lujosos hoteles o cubren las mesas en ocasiones especiales de sus poseedores.

Son constantes en sus diseños los dibujos de gallinas, conejos, caballos o perros ambientados con grecas que mucho asemejan pétalos de nochebuena pero de colores muy vivos: amarillos, rojos, verdes y azules. También hacen piezas especiales en donde contrastan fondos negros con bordados en blanco o dorado; fondos amarillos con bordados blancos o rojos y muchas combinaciones más.

La calidad y distinción de los bordados son dignas de enmarcarse montadas en elegantes bastidores para darle colorido a muros en donde se rompe la solemnidad.

 

 

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