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Periodismo Alternativo
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Sigilosos, delicados, bonitos, graciosos, ágiles, astutos, son algunas de las características del Felis Silvestris Catus, comúnmente llamado “gato”. Y es que nadie les quita lo tierno, pero tampoco le quitan el T. Gondii (Toxoplasma Gondii) un misterioso parásito que se reproduce en los gatos y manipula las mentes de las víctimas al punto de llevarlos a la locura y, en el peor de los casos, a la muerte.

Parece sacado de una película de ciencia ficción en el que resalta la paranoia, pero es más real de lo que imaginas, incluso con la delicadeza que los caracteriza podrían estar llevándote a la locura. Estudios realizados por el Instituto Karolinska (Suecia) han mostrado que trastornos mentales como esquizofrenia, depresión y ansiedad son habituales en personas con T. Gondii, y otros estudios han sugerido que la enfermedad ejerce influencia en el nivel de agresión, extraversión y tendencia a tomar riesgos en la víctima, pues el parásito afecta principalmente el sistema GABA.

El T. Gondii tiene un ciclo de vida de dos fases, la primera es la sexual, y ocurre solamente en gatos domésticos y salvajes, haciéndolos sus huéspedes primarios. La segunda es la fase asexual, que ocurre en cualquier animal de sangre caliente, mamíferos (incluyendo al ser humano) y aves. Este organismo reprograma partes del cerebro asociadas con emociones primarias como miedo, ansiedad y excitación sexual.

Jaroslav Flegr, biólogo evolutivo, desde principios de los 90’s ha investigado al parásito T. Gondii, al darse cuenta que algo manipulaba su personalidad haciéndolo autodestructivo.  Su teoría indicaba que el parásito altera las neuroconexiones, la respuesta hacia las situaciones de pánico, preferencia a ciertos aromas y confianza en los demás, llevando lentamente a la víctima al suicidio, esquizofrenia o accidentes automovilísticos.

Las personas frecuentemente contraen el parásito por medio del consumo de carne no bien cocida o al entrar en contacto con las heces de los gatos. Desde 1920, los doctores han detectado que las mujeres embarazadas al entrar en contacto con el excremento transmiten la enfermedad al feto provocando en algunos casos daño cerebral e incluso la muerte.

El neurocienfítico de la Universidad de Stanford, Robert Spolsky sostiene que Flegr podría estar al borde de algo importante. En su laboratorio, Spolsky ha observado cómo el parásito puede hacer que el miedo innato de una rata a un gato se convierta en atracción, llevándola a la muerte

Datos indican que los hombres víctimas del T. Gondii tienen niveles de testosterona más altos, haciendo que las mujeres los vean más masculinos y atractivos que los que no han sido infectados, lo cual puede ser un indicador de atracción sexual. Entonces, si este parásito que te lleva a la locura, también te hace más atractivo para las mujeres y perder el miedo, seguramente será una combinación muy buena.

En cuanto a los infectados, los hombres muestran tendencia a vestir con desparpajo y a cuidar en lo mínimo su apariencia y tener menor número de amigos que las féminas, en cambio las mujeres muestran una meticulosa fijación en el arreglo personal y muchas de las participantes en los estudios marcaron clara preferencia por la ropa de diseñadores.

A pesar de que millones de personas son víctimas de este parásito, en la mayoría los efectos de éste son menores y no afectan al punto de que virtualmente sean poseídas por un extraño invasor.

Así que piensa bien la próxima vez que desees con “todo el corazón” que los gatos conquisten el planeta.

 

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